Las proyecciones del referéndum en Venezuela acaban de ser anunciadas (irreversible):
50,70% No
49,29% Si
Un revés invaluable al socialismo-autoritarismo de Chavéz y un suspiro de alivio y esperanza para los que amamos la libertad, institucionalidad y democracia!!!
Alejandro Beeche Van der Laat
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lunes, 3 de diciembre de 2007
viernes, 30 de noviembre de 2007
¿Se desvanece la esperanza?
Hoy conversé por Google Talk con un amigo venezolano sobre el referéndum. Le preguntaba que si era cierto que aventajaba el NO y que podíamos esperar la gran esperada sacudida del régimen chavista. Para mi sorpresa me dijo que sería prácticamente un milagro que no gané el SI. Qué el abstencionismo va a ser altísimo y si gana el NO es porque es tan abrumador que es imposible cubrirlo con fraude. Esta respuesta refleja dos situaciones que tememos y son muy posibles de ocurrir: el miedo al voto por los del NO y el fraude electoral del SI si la votación es parecida.
La misma ex-esposa de Chávez habla públicamente en su contra y predice la venida del fraude y la manipulación de las elecciones. Los observadores internacionales no están invitados a monitorear las elecciones. ¿Qué transparencia podemos esperar? Sola nos queda la esperanza que se apaga y se desvanece.
Y para seguir con el juego político de este farsante, nos encontramos que el niño jugando a grande se malhumora y le exige al Rey de España una disculpa por herirle los sentimientos, de lo contrario, le quita le quita el confite y nacionaliza los bancos españoles. Estos berrinches antojadizas son la prueba fehaciente de que Chávez lo que busca y siempre buscará es el poder autoritario bajo una máscara discursiva socialista.
Lástima y tristeza es lo que siento por los hermanos venezolanos que se les aproxima un futuro desesperanzador y oscuro.
Alejandro Beeche Van der Laat
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viernes, 22 de junio de 2007
Ey, ¿de qué se trata el TLC?

En la sección de Documentos y Videos de, ¿Porqué SÍ al TLC? de mi blog, incluyo dos encuestas sobre el TLC publicadas en los periódicos Diario Extra y Al Día esta pasada semana. Ambas encuestas - hasta la publicada en el Diario Extra realizada por la UCR - demuestran una amplia ventaja del SÍ sobre el NO. Además, ambas encuestas indican un alto grado de motivación por parte de los entrevistados para participar e ir a votar. No obstante lo anterior, lo que más me llamó la atención de las encuestas es el alto desconocimiento que confiesan tener los entrevistados sobre lo que trata el TLC.
La encuesta del Diario Extra realizada por la UCR indica que 9 de cada 10 costarricenses confesó no conocer bien de qué se trata el TLC. Es decir, que apenas el 10% de la población está totalmente enterada del acuerdo comercial. El 39% de los entrevistados dijo estar algo enterado del tema y más del 50% confesó no conocer nada o muy poco sobre el TLC.
Por su parte, José Alberto Rodríguez, presidente de Demoscopía - empresa que realizó la encuesta publicada en Al Día -, señaló que la mayoría de los costarricenses no conoce suficientemente los alcances del TLC como para definir con claridad una determinada posición (sí o no). “Los conocimientos son muy generales y en algunos casos estereotipados. La información no ha fluido de forma amplia en ninguna de las dos direcciones (a favor o en contra del TLC)”, señaló.
La pregunta lógica que me realizo entonces es, ¿es el referendum la herramienta legal adecuada para votar a favor o en contra de la ratificación de este acuerdo comercial?
Como indiqué en la entrada de mi blog llamada, ¡Vamos, di que SÍ!, la figura del referendum cobra vida en nuestro país mediante recientes reformas a los artículos 9 y 105 de nuestra Constitución Política. Por un lado, el artículo 9 de nuestra Carta Fundamental indica que el Gobierno de la República no solo es popular, representativo, alternativo y responsable, sino que también participativo. Por otro lado, nuestra Carta Fundamental indica que, a pesar de que la potestad de legislar reside en el pueblo y este lo delega en la Asamblea Legislativa por medio del sufragio, el pueblo también podrá ejercer esta potestad mediante el referéndum, para aprobar o derogar leyes.
Tomando en cuenta lo que indican estas encuestas sobre el desconocimiento del TLC por parte de la población, cabe preguntarse:
¿Asumiendo conocimiento sobre el TLC por parte de nuestros diputados, son ellos como gobierno representativo más adecuados que el gobierno participativo del pueblo para definir a favor o en contra del TLC?
¿Es adecuado que el pueblo legisle sobre un tema que desconoce?
Alejandro Beeche Van der Laat
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Referendum,
TLC
miércoles, 20 de junio de 2007
¡Vamos, di que SÍ!

El tema candente en la palestra nacional es y será por los siguientes meses el voto popular del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y los Estados Unidos mediante la figura del referéndum.
Esta figura cobra vida en nuestro país mediante recientes reformas a los artículos 9 y 105 de nuestra Constitución Política. Por un lado, el artículo 9 de nuestra Carta Fundamental, mediante la ley Nº 8364 del 1 de julio del 2003, indica que el Gobierno de la República no solo es popular, representativo, alternativo y responsable, sino que también participativo. Por otro lado, mediante la ley Nº 8281 del 20 de junio del 2002, se agrega a nuestra Carta Fundamental que, a pesar de que la potestad de legislar reside en el pueblo y este lo delega en la Asamblea Legislativa por medio del sufragio, el pueblo también podrá ejercer esta potestad mediante el referéndum, para aprobar o derogar leyes.
Estas reformas brindan al pueblo una interesante oportunidad de involucrarse directamente en la toma de decisiones sobre instrumentos jurídicos que tradicionalmente han sido delegados al Poder Legislativo. No obstante, esta responsabilidad también brota la posibilidad de no representar la opinión pública si ésta no ejerce su derecho al voto.
Encuestas recientes –tanto las publicadas en Al Día, La República e IDESPO de la Universidad Nacional – demuestran que hay un mayor número de personas dispuestas a dar un voto de “SÍ” que a un “NO” en apoyo al “TLC”. No obstante, el “SI” no logrará la victoria que le otorgan las encuestas si no logra movilizar a las personas del “SI” a votar. En este sentido, los votantes del “SI” verían reducido el bienestar que tendríamos con el “TLC” por la inacción – externalidad negativa - de las personas del “SI” que deciden no votar. Los del “NO” se convertirían en los beneficiarios – free riders – de esta inacción a pesar de ser la minoría, según indican las encuestas.
En cuanto a todas aquellas personas que aún están indecisas, los invito a reflexionar sobre los siguientes puntos:
Se votará sobre un tratado comercial, que lejos de ser libre, es un acuerdo suscrito entre dos o más países soberanos en virtud del cual se establece el modelo de relaciones en los intercambios comerciales entre los firmantes.
Por su propia naturaleza, los tratados comerciales implican un choque o conflicto entre agentes económicos con posiciones diversas, en donde los negociadores buscarán convertirlas en intereses comunes.
Cuando se plasman los intereses comunes de las partes mediante acuerdos – tratados comerciales - , ambas partes deben ceder ciertas cosas.
Esta cesión implica que no todos los agentes económicos involucrados en este tratado comercial pueden salir beneficiados. Así que no es responsable generalizar los resultados de un tratado comercial en cuanto a “todos nos beneficiamos” o “todos nos perjudicamos”.
Ante esta realidad, el asunto es tomar la decisión de votar “SI” o “NO” en cuanto a la relación de ventajas y desventajas que éste tiene. En este sentido, considero que el “TLC”, en balanza, tiene más ventajas que desventajas y, por lo tanto, apoyo el “SI”.
No es mi propósito dilucidar y analizar en este pequeño espacio todas aquellas razones que se han externado a favor y en contra del “SI” y “NO” del “TLC”.
Encuestas recientes –tanto las publicadas en Al Día, La República e IDESPO de la Universidad Nacional – demuestran que hay un mayor número de personas dispuestas a dar un voto de “SÍ” que a un “NO” en apoyo al “TLC”. No obstante, el “SI” no logrará la victoria que le otorgan las encuestas si no logra movilizar a las personas del “SI” a votar. En este sentido, los votantes del “SI” verían reducido el bienestar que tendríamos con el “TLC” por la inacción – externalidad negativa - de las personas del “SI” que deciden no votar. Los del “NO” se convertirían en los beneficiarios – free riders – de esta inacción a pesar de ser la minoría, según indican las encuestas.
En cuanto a todas aquellas personas que aún están indecisas, los invito a reflexionar sobre los siguientes puntos:
Se votará sobre un tratado comercial, que lejos de ser libre, es un acuerdo suscrito entre dos o más países soberanos en virtud del cual se establece el modelo de relaciones en los intercambios comerciales entre los firmantes.
Por su propia naturaleza, los tratados comerciales implican un choque o conflicto entre agentes económicos con posiciones diversas, en donde los negociadores buscarán convertirlas en intereses comunes.
Cuando se plasman los intereses comunes de las partes mediante acuerdos – tratados comerciales - , ambas partes deben ceder ciertas cosas.
Esta cesión implica que no todos los agentes económicos involucrados en este tratado comercial pueden salir beneficiados. Así que no es responsable generalizar los resultados de un tratado comercial en cuanto a “todos nos beneficiamos” o “todos nos perjudicamos”.
Ante esta realidad, el asunto es tomar la decisión de votar “SI” o “NO” en cuanto a la relación de ventajas y desventajas que éste tiene. En este sentido, considero que el “TLC”, en balanza, tiene más ventajas que desventajas y, por lo tanto, apoyo el “SI”.
No es mi propósito dilucidar y analizar en este pequeño espacio todas aquellas razones que se han externado a favor y en contra del “SI” y “NO” del “TLC”.
En la sección de, ¿Porqué SÍ al TLC? de mi blog, aparecen una serie de documentos y videos de interés que explican detalladamente porque SÍ es beneficioso el TLC.
Además, considero que en el siguiente extracto de la opinión de Fernando Berrocal Soto, publicada en el periódico La Nación el pasado 3 de mayo del 2007, se resume en buena medida porque es necesario que votemos por el “SI” al referéndum:
“Mi voto es por avanzar con el sí hacia el futuro y no por continuar en el pasado, aferrados a la cultura del miedo, la inacción y el no se puede. Decidamos si vamos a votar por el sí que es apertura y una economía de más servicios que es compatible con los principios de solidaridad y justicia social y que generará empleo y oportunidades en todo el país, o si vamos a votar con el no por un modelo proteccionista, superado por la realidad económica de nuestro tiempo y dominado por unos monopolios públicos ineficientes y un sindicalismo minoritario que secuestró en los últimos años al Estado. De eso se trata esta decisión.”
Alejandro Beeche Van der Laat
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Referendum,
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