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martes, 20 de mayo de 2008

¿Y a qué me refiero con "El Mapa no es el Territorio"?


Encontré un excelente ensayo que explica sobre el contexto de ésta frase. Ingresando al link de abajo se puede leer sobre el mismo.

EL MAPA NO ES EL TERRITORIO

"Creemos poder generar una estructura de causalidad que nos permite interpretar y prever datos, situaciones o posibilidades semejantes, utilizando la construcción mental de causalidad que, según Karl Popper, puede ser corroborada hasta ahora. Esto no significa que esta corroboración continuará o que no habrá hechos que exijan una nueva teoría. Y ello es así porque, como dice Alfred Korzybski, “el mapa no es el territorio”. Este aforismo nos hace reflexionar sobre la capacidad de una teoría para explicar el conjunto de datos o hechos que se propone. Puede explicar una parte, hasta la mayor parte, pero es una ilusión creer que lo explica todo. Aun cuando la teoría parece cubrirlo todo, creo que seríamos muy optimistas pensando qu nuestra visión de la realidad objetiva es completamente idéntica a la realidad objetiva como tal...

Así son las teorías y el procedimiento científico. En cuanto utilizamos las teorías como simplificaciones de la realidad, con la mayor precisión posible en cuanto a las particularidades, más exitosos serán nuestros análisis. Procurar la simplicidad, la capacidad de explicación precisa y simple de una teoría, aceptando que no tenemos conocimiento del todo, solamente de una fracción de la realidad, es el principal camino para el desarrollo de teorías que pueden volverse herramientas útiles. Irónicamente, cuanto más conocimiento y aceptación tenemos de las limitaciones de nuestra teoría, frente al universo complejo de los fenómenos sociales, más probabilidad hay de que podrá ser una herramienta precisa para nuestro uso."


Alejandro Beeche Van der Laat

miércoles, 1 de agosto de 2007

La Ley de Say, recoger lo cosechado y la comunicación

Jean-Baptiste Say, economista francés nacido el 5 de enero de 1767 y fallecido el 15 de noviembre de 1832. Es uno de los principales exponentes de la Escuela Clásica de economistas. La célebre Ley de los Mercados (loi des débouchés), que formuló como "los productos, en última instancia se intercambian por otros productos" (Catéchisme d'économie politique) es su contribución más famosa. Su esencia es que, antes de poder demandar bienes hay que haber producido otros bienes para intercambiarlos por los bienes deseados (lo que implica una relación causa-efecto de la oferta hacia la demanda), y su corolario es que no pueden existir períodos prolongados de sobreproducción y subconsumo si el mercado no sufre interferencias. (Fuente: Wikipedia)

Por lo tanto, el punto central de Say es que "la oferta crea su propia demanda". Toda persona que ofrece un bien está necesariamente demandando otro. Esta ley no solo es aplicable a la economía, pero a nuestra vida social también. Acuerdo totalmente con la conocida frase de: "recogemos lo que cosechamos". En otras palabras, nuestras acciones (causas) tienen un corolario resultado (efectos). No hay acción gratis. Si cosechamos buenos frutos con los demás recogeremos buenos frutos. No hay almuerzo gratis en nuestras acciones hacia los demás.

De la misma manera, como indica la PNL, es imposible no comunicarse. Hasta el silencio es comunicación. Sin darnos cuenta siempre estamos comunicando un mensaje en nuestra interrelación con los demás. Nuestras emisiones tienen receptores y estas recepciones alteran nuestras futuras emisiones. Siempre hay comunicación.

Say con su "Ley de los Mercados" demuestra que los mercados van más allá de la economía y son reglas aplicables a nuestras acciones comunes y muchas veces inconscientes. No hay interferencia que valga tanto en la ley de los mercados personales como económicos.

Alejandro Beeche Van der Laat

lunes, 23 de julio de 2007

Simbología y asociaciones del TLC

Los seres humanos representamos las experiencias por medio de nuestros sentidos, y tomamos una decisión de archivarlas en nuestros cerebros o desecharlas. Cuando decidimos archivarlas luego podemos accesar estas conexiones mentales por medio de las representaciones, imágenes e ideas asociadas a cómo las archivamos, en otras palabras, por medio de la asociación de conductas e ideas por medio de las cuáles las representamos originalmente. Así, el SI y NO atrás del TLC se convierte en una batalla por atraer al mayor número representaciones, imágenes e ideas que yacen adentro de los votantes. Olvidémosnos de tecnicismos, constitucionalidades y contenidos, lo importante es cómo la simbología y las asociaciones calan más en los "corazones", "almas" y "cerebros" de nosotros.

Ennio Rodriguez recién escribió un artículo en la página 15 de La Nación que, aunque considero mal llamado, Juventud y TLC, dado que va más allá de un análisis de la Juventud, da en el clavo en cuanto a la simbología y asociaciones atrás del SI y NO al TLC. Indica que el SI al TLC se convierte en el "chivo expiatorio" de lo que anda mal o podría andar mal, identificando cómo situaciones latentes potenciales la falta de crecimiento sostenible y de desigualdades de ingresos y LA falta de obtención de empleos de una parte de la población. Producto de esto hay una clase media y baja que no se moviliza ascendentemente en la sociedad. Estos factores se conjugan y crean un resentimiento social que se exacerba en estados anímicos de frustración y malestar.

Personalmente considero que, de esta manera, el NO al TLC ahora representa en muchos sentidos el voto protesta que casi logra hacer presidente a Otton Solís en las elecciones pasadas. El anti-Arias, anti-bipartidismo, anti-corrupción de ex-presidentes y demás es ahora el NO a la simbología y asociaciones atrás de un TLC que no se trata de números y estadísticas, sino de "corazones" que largo de comprender o querer comprender el tratado y sus alcances positivos, quieren mostrar su descontento con su situación actual.

Alejandro Beeche Van der Laat

sábado, 14 de julio de 2007

TODO acto es egoísta

Es casi como tener una enfermedad contagiosa. Hay una connotación negativa generalizada sobre el egoísmo. Muchas veces he hablado con personas sobre la conceptualización del "egoísmo" y me he topado con que es cómo decir una mala palabra, a la par de "hp" o a lo gringo "SOB".

No obstante, considero que TODO acto realizado por los seres humanos es egoísta. ¿Cómo? Bueno, Wikipedia define egoísmo como: Conducta consistente en poner habitualmente los intereses propios en primer lugar. Hasta los actos comúnmente citados de la Madre Teresa, el Dalai Lama o Juan Pablo II que se perciben cómo faltos de búsqueda de interés propio sino hacia el interés de otros son actos egoístas.

Quizás el malentendido está en que erróneamente se ha empleado el término cuando en realidad se ha hecho referencia a la mezquinidad. El gestáltico Jorge Bucay ha indicado que muchas veces cuando hacemos referencia al egoísmo en realidad estamos definiendo la mezquinidad o ser mezquino. Indica Bucay que la diferencia clave está en que la mezquinidad es cuando ponemos nuestros intereses propios en primer lugar BUSCANDO DAÑAR A OTROS. Ahí la clave.

La Programación Neuro-Lingüistica tiene como una de sus presuposiciones que: Toda conducta, todo comportamiento (en algún nivel) tiene una intención positiva (o alguna vez la tuvo). Añaden que incluso un comportamiento aparentemente dañino contiene una intención positiva, ya sea para preseverarnos de algo o mantener una ganancia secundaria, dado que fue percibido como apropiado dado el contexto en el que se realizó y desde el punto de vista de quién lo realizó (sea tanto donar todo su dinero, vivir ayudando a otros, suicidarse o cometer un acto brutal). En este sentido, es crucial separar las intenciones de las conductas.

Las acciones de la Madre Teresa, el Dalai Lama o el Papa Juan Pablo II (grupo 1), al igual que las acciones de Adolf Hitler, Joseph Stalin y Fidel Castro (grupo 2) tienen intenciones positivas -y por lo tanto egoístas- porque buscan satisfacer un interés propio, para algunos de ellos ver a otras personas felices y para otros ver a otras personas en una tumba. La diferencia entre estas intenciones positivas egoístas está en que las del grupo 1 no son mezquinas y las del grupo 2 si son mezquinas.

Alejandro Beeche Van der Laat

jueves, 5 de julio de 2007

La imaginación es más poderosa que el conocimiento o la información


La Programación Neuro-Lingüistica (PNL) sigue los postulados del hipnoterapeuta Milton H. Erickson considerados Reglas de la Mente. Una de estas reglas indica que al tratar con nuestra mente o la de otras, la imaginación es más poderosa que el conocimiento o la información. En este sentido, la imaginación anula fácilmente la razón, llevando a los seres humanos a ser capaces de precipitarse hacia situaciones y actos irracionales. Las creencias asociadas a una fuerte emoción pueden cegarnos al punto de hacernos perder -el juicio- temporalmente.

Esta regla explica porque billones de personas tienen fé en poderes sobrenaturales e inexplicables racionalmente. Más aún, todo acto de fé es imaginario y es más poderoso que el conocimiento racional de evidenciar la existencia de aquello imaginado.

La imaginación es tan poderosa que llevó a un ex-prisionero de un campo de concentración nazi llamado Victor Frank a proponer una nueva corriente terapéutica. "En 1945 escribió su famoso libro El hombre en busca de sentido donde describe la vida del prisionero de un campo de concentración desde la perspectiva de un psiquiatra. En esta obra expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre debe encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual. Esta reflexión le sirvió de base para el desarrollo de la Logoterapia, considerada la Tercera Escuela Vienesa de Psicología, después del Psicoanálisis de Freud y de la Psicología Individual de Adler" (Fuente: Wikipedia).

Al efecto, les recomiendo observar la película Jakob the Liar protagonizada por Robin Williams. El poder de su imaginación motiva a muchos de sus compañeros judíos a mantenerse vivos en momentos de desesperación total en un campo de concentración, momentos cuando difícilmente se podían encontrar razones para querer seguir con vida.

Alejandro Beeche Van der Laat

jueves, 21 de junio de 2007

El mapa no es el territorio


Esta frase para mí significa muchas cosas a la vez. De primera entrada, visualizo un globo terráqueo. Me lo imagino hace millones de años cuando los continentes formaban lo que denominamos Pangea y Laurasia, y luego me la imagino en el presente con sus variables. Visualizo personas de todo tipo de etnias formando cultura entre ellos.

Luego me imagino a cada individuo en el mundo como un mundo en sí mismo, una realidad única e irremplazable. Así me doy cuenta que juzgar a las personas es un proceso acostumbrado, pero injusto al mismo tiempo. Acostumbrado porque, al ser cada uno de nosotros tan distinto uno del otro, criticamos de cierta manera todo aquello afuera de nuestro espectro. Injusto porque es imposible tratar de meterse en la cabeza de cada individuo y saber lo que este piensa.

También asocio esta frase con la moral. Mi verdad es la mentira de otro. Lo que yo piense que es lo acertado y adecuado en este espacio y tiempo en que estoy escribiendo estas palabras en la computadora, me puede parecer erróneo e inadecuado en cuestión de horas o minutos o segundos después. Aunque ubicamos los objetos que nos rodean con nombres, cada uno de nosotros tiene su propio mapa -subjetivo-, su propia percepción del territorio -objetivo-. Cada uno tiene una descripción única de lo que significa su existencia y la de los demás.

En mi vida personal, académica, profesional, etc. me he encontrado, paradojicamente, con la ciertísima verdad de que hay muchas verdades. Me apasiona, por ejemplo, el estudio en él área del derecho de la resolución alterna de conflictos. Esto porque me parece que siempre deben existir una gama variada de posibles soluciones a los conflictos y que estas soluciones se adaptan al caso específico. Igual con las distintas circunstancias de la vida. Ante una causa, muchos posibles efectos. Por ejemplo, mi padre me parece una persona sumamente inteligente profesionalmente y es porque tiene facilidad para imaginarse distintas soluciones posibles ante un problema particular.

Alejandro Beeche Van der Laat