Mostrando las entradas con la etiqueta 60 minutos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 60 minutos. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de enero de 2008

Uso de drogas en deportes profesionales

Ayer Mike Wallace de 60 Minutos entrevistó a Roger Clemens, quién asegura no haber sido inyectado con hormonas de crecimiento ni haber usado esteroides.

Esta entrevista ocurre como consecuencia del controversial reporte Mitchell que salió a luz pública en diciembre pasado. El reporte mancha a un número extenso de jugadores de baseball indicando que han usado a través de sus carreras sustancias ilegales para mejorar su desempeño profesional.

¿Como se diferencia el uso de estas sustancias en la vida profesional de la vida personal?

Me parece que estos jugadores, al igual que cualquier otro individuo en la sociedad, deben tener el derecho de ingresar en su propio cuerpo las sustancias que les plazcan en su vida personal. Diferente es cuando utilizan estas sustancias en su vida profesional, afectando a terceros jugadores que no gozarían de las mismas posibilidades de usar estas sustancias y ayudarse en su desempeño profesional. En otras palabras, todos los jugadores deben tener las mismas posibilidades de ingresar en sus cuerpos las sustancias que reglamentariamente establezca la MLB.

Claro que es un tema complejo lleno de variables, pero la premisa debe ser que la liga debe establecer una lista ajustable de sustancias permitidas (y que sean medibles) para todos los jugadores por igual y, a la vez, establecer las penalidades por el uso de las drogas no permitidas mientras estos jugadores se desenvuelven profesionalmente. Esta premisa debe usarse por igual en otros deportes.

Alejandro Beeche Van der Laat

lunes, 17 de diciembre de 2007

Don't Ask + Don´t Tell = Don´t Know


Hay pocas políticas públicas que puedan tener menos sentido que esta. USA crea una política hace unos 15 años que le indica a los homosexuales que pueden ser parte del aparato militar mientras no sean ellos mismos. El mensaje es un "Catch 22" donde el gobierno le dice a los homosexuales que si hacen lo correcto e indican quiénes son van a ser castigados. ¿Que hacer en esta circunstancia? ¿La verdad, nadie sabe?

Ahora el gobierno ante la necesidad de reclutar, cierra los ojos cómodamente ante la política. Desde el 2001, la cantidad de homosexuales despedidos del aparato militar por públicamente dar a conocer que son homosexuales ha disminuido casualmente de 1,200 a 600 al año. Resulta que la sexualidad discrecionalmente no es tan determinante para servir en el aparato militar cuando hay más guerras que pelear.

Es una política pública esquizofrénica que premia la mentira y el engaño y ataca la veracidad y la libertad sexual. Sin ninguna justificación científica, genética o biologista, utiliza criterios morales puritanos para desvalorar un grupo de humanos como inválidos de poder realizar un trabajo de índole militar al igual que sus semejantes con la única diferencia de tener una preferencia sexual distinta. Hasta los militares más conocidos de la historia--espartanos--eran muchos homosexuales. En fín, es una política pública sin pies ni cabeza y una que me sorprende no sea atacada en esta campaña presidencial con mayor euforia.

Alejandro Beeche Van der Laat

martes, 6 de noviembre de 2007

La guerra por el marfil

http://www.cbsnews.com/sections/i_video/main500251.shtml?id=3450750n

Una de las recientes noticias de 60 minutos es sobre la guerra por el marfil de elefantes en Chad, África. Los ladrones "poachers" matan al animal para robarse sus colmillos de marfil, los cuáles se cotizan altamente en el mercado negro. De nuevo, poco a poco nos dirigimos a la extinción de este enorme y complejo animal.

La solución que han encontrado es poner a unos cuantos guardabosques armados a cuidar una zona amplísima de terreno. Por supuesto, no pueden cubrir eficientemente el terreno y el asunto se les sale de las manos.

La forma viable de afrontar el asunto es otorgando derechos de propiedad sobre los terrenos donde habitan los elefantes y sobre los elefantes mismos. Al igual que ocurre con el ganado en fincas o con la perros que compramos, la mejor forma de protegerlos, quererlos, reproducirlos y si se quiere, lucrar por medio de ellos, es cuando estos están identificados y registrados.

Sino, el sistema no genera los incentivos para proteger y conservar la especie y los "free riders" toman provecho de esto lucrando sobre los animales que no les pertenecen y no sienten deben cuidarlos.

Algunos dirán que entonces los propietarios mataran los elefantes para lucrar con sus colmillos de marfil. La lógica indica que esto no sería así. Por un lado, sus actos serían públicos y habría repudio. Segundo, el propietario se debe ajustar a reglas internacionales que determinan que los animales no pueden ser masacrados. Tercero, sería un pésimo empresario si mata "la gallina de los huevos de oro", si lo lógico sería cuidarlos y reproducirlos para seguir generando mayores recursos a largo plazo.

Asumamos que estos puntos no son suficientes para convencer. Por lo tanto, el gobierno puede asumir un contrato con el propietario de los elefantes de que no puede matarlos. Se puede asegurar de esto realizando el contrato mediante iniciativa privada con organizaciones internacionales reconocidas por conservación y protección animal.

Alejandro Beeche Van der Laat