
Bush se convierte cada día más en un caso de estudio psicológico más que político.En el MISMO día que se reune con la figura mayormente asociada con pacifismo en el mundo -Dalai Lama - para condecorarlo con el galardón más importante que entrega la legislatura estadounidense a civiles (la Medalla de Oro), anuncia públicamente sin chistar la posibilidad de declarar una tercera guerra mundial contra Irán.
La psicología le tiene un nombre a la patología que sufre Bush, se llama disonancia cognitiva.
¿Cómo puede Bush no dimensionar la disonancia de sus mensajes al mundo en un mismo día?
¿No se da cuenta de la contradicción que representa abrazar al Dalai Lama por sus actos pacíficos y amenazar a Ahmadineyad con desaparecerlo (y al resto del mundo) de la Tierra?
Lo que queda son escalofríos...
Alejandro Beeche Van der Laat